¿Se les debe pagar a los hijos para que hagan sus deberes y tareas?

¿Se les debe pagar a los hijos para que hagan sus deberes y tareas?

Es fundamental hablar sobre el dinero en cuanto el niño comienza a pedir ropa nueva, juguetes, regalos y salidas costosas.

Lizeth Ugalde 

El dinero juega un rol muy importante en la vida y en las familias, cuando los más pequeños de la casa llegan después del colegio algunos días querrán hacer sus deberes y otros harán un gran berrinche para que los padres los hagan por ellos. Es ahí cuando algunos optan por ‘pagar’ al hijo para hacerlos. Es cierto que depende del estado de ánimo de los padres y los hijos, así como de sus usos, costumbres y tradiciones de cada familia, pero qué tan benéfico o perjudicial será que los hijos reciban algo a cambio de hacer sus quehaceres cotidianos.

En definitiva, no existe alguna respuesta que se adapte a todos los modelos familiares debido a que cada cabeza es un mundo; sin embargo, sí podemos analizar un estándar respecto al ideal reconocimiento de esfuerzo del hijo y enseñarles, desde pequeños, sobre educación financiera.

 

Partamos de la idea que para que un niño sea responsable debemos proporcionarle autonomía personal. Cuando el menor sabe que puede y debe hacer lo que puede dependiendo su edad y el momento, es lo mejor, por ejemplo, vestirse solo desde los cinco años para ir al colegio estará bien. Es importante mencionar que como padres no debemos esperar o exigir que lo haga perfecto, pero sí podemos supervisar y reconocerles el esfuerzo. En muchas ocasiones y sin darnos cuenta, queremos resolverles la vida y evitamos que logren un estado autónomo con madurez acorde a su etapa de crecimiento; por ello, en la actualidad debemos optar por darles algo a cambio de realizar sus deberes.

En primer lugar, se debe tomar en cuenta que es fundamental hablar sobre el dinero en cuanto el niño comienza a pedir ropa nueva, juguetes, regalos y salidas costosas. Hay que explicarles qué es, para qué se utiliza y cómo se obtiene, mucho antes de dárselo. También debemos enseñarles que existen prioridades para que comprendan cuáles cosas son indispensables para vivir diariamente y cuales pueden dejarse para después como un gusto.

Si el niño recibe dinero por tareas del hogar o del colegio, comenzará a verlo como un premio que ganó en lugar de tomar sus tareas como una responsabilidad que debe cumplir y, finalmente, querrá que se le pague cada que realice una. Esto no colabora con el desarrollo del menor, al contrario. Entre los cinco y seis años de edad comienzan a saber que el dinero sirve para intercambiar cosas, pero no saben cuidarlo ni usarlo; mientras que a los ocho años de edad, la mayoría ya sabe el significado de ahorrar y comienzan a interesarse más en el tema.

El mejor consejo que los padres pueden aplicar en sus hijos es que, a una edad considerable, les entreguen una pequeña cantidad mensualmente y se les explique que, si no se administran de forma adecuada, no podrán pedir más dinero. Finalmente, los padres deben saber que podrán acompañar al niño a gastar el dinero que juntó por sus actividades extra, pero jamás deberá decirle en qué gastarlo, ya que el menor sentirá que no es lo suficientemente capaz de adquirir con responsabilidad.

 

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